Aún un poco afectados por la fiesta del martes en la noche, nos dispusimos a viajar a Ibagué, capital del departamento de Tolima, la mañana del miércoles 25 de agosto. Luego del desayuno, que requirió sin duda más líquido de lo habitual, así como pastillas para los mareos y el dolor de cabeza, arrancamos el viaje, que en teoría debería durar unas seis horas. Un pequeño percance en la carretera generó un leve retraso, sin embargo llegamos a tiempo para disfrutar de una sustanciosa “Bandeja Paisa” al llegar a nuestro destino, aproximadamente a las 2 de la tarde.
Antes de llegar al hotel Lusitania, dejamos todos los instrumentos e implementos necesarios para el concierto en los camerinos del Teatro Tolima, con el objetivo de facilitar la movilización posterior desde el lugar del alojamiento hasta el recinto donde ofreceríamos nuestro séptimo concierto, esa misma noche.
Con el tiempo justo para darnos un baño y acicalarnos, llegamos a hacer el registro de las habitaciones, muy contentos todos porque una vez más teníamos acceso a Internet a través de la red inalámbrica del hotel, un servicio que estuvo disponible en todos los lugares en los que nos alojamos durante toda la gira, y que nos permitió mantener el contacto con familiares y amigos, al menos durante breves espacios.
A pocas cuadras del Lusitania se encontraba el Teatro Tolima, que una hora antes del concierto ya exhibía en sus afueras una larga cola de ibaguereños ansiosos por acceder al concierto que se anunciaba con un gran cartel en la entrada, lo cual nos confirma una de las razones por las cuales esta ciudad se considera la “Capital Musical de Colombia”.
Gracias a la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Tolima, y especialmente a los doctores Carlos Emilio Díaz y Miguel Salavarrieta fue posible este concierto, que como en todas las ciudades incluyó en su repertorio a Schubert y a Tchaikovsky, así como al venezolano Aldemaro Romero, a través de las obras ejecutadas por los maestros e integrantes de la Orquesta de Cuerdas del Festival y Academia del Nuevo Mundo.
Con el tiempo justo para cenar y descansar unas horas antes de emprender camino nuevamente, nos preparábamos para iniciar el recorrido que nos llevaría a Duitama, en el departamento de Boyacá, una de las últimas ciudades que se incluyó en la gira, para sumar un total de 8 urbes colombianas, en casi
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