La mañana del viernes 27 de agosto se inició con el encuentro a la hora del desayuno, en el comedor del Centro Diocesano de Pastoral “Don Bosco” de Duitama. Tras romper el ayuno, los maestros e integrantes de la Orquesta de Cuerdas tendrían de nuevo en sus manos a los niños y jóvenes que los esperaban en el Colegio Suazapawa, para el segundo y último día de talleres, que precedería a un ensayo general, preparatorio para el concierto que ofreceríamos esa noche en Bogotá.
Al mediodía, todos nos volvimos a encontrar a la hora del almuerzo, dispuestos a recibir las instrucciones para la jornada vespertina, destinada a viajar de vuelta a la capital colombiana, en un trayecto que ya conocíamos, porque los habíamos recorrido camino a Boyacá.
Con la ropa del concierto a la mano abordamos el autobús, aproximadamente a la 1:30 de la tarde, calculando que en máximo cuatro horas estaríamos entrando en Bogotá. Algunos percances en la vía al departamento de Cundinamarca y las colas de la hora pico retrasaron nuestro arribo al Auditorio “Fabio Lozano” de la Universidad “Jorge Tadeo Lozano”, sin embargo no impidieron que el noveno concierto de la gira empezara a la hora prevista, ante un público sin duda conocedor del repertorio y amante de la música de cámara.
Las gestiones del Dr. José Fernando Isaza, rector de la Universidad “Jorge Tadeo Lozano”, así como todo el equipo del auditorio hicieron posible que se realizara este concierto, en un espacio diseñado especialmente para la presentación formaciones camerísticas, y por ende, con la acústica ideal para la presentación de la Orquesta de Cuerdas del Festival y Academia del Nuevo Mundo, que contó con la asistencia de destacadas personalidades de la gerencia cultural bogotana, así como productores discográficos y estudiantes de música.
El Cuarteto "La Muerte y la Doncella” en Re menor, D. 810 (Arreglo para Orquesta de Cuerdas de Gustav Mahler) de Schubert y la Serenata para Orquesta de Cuerdas en Do Mayor Op. 48. de Tchaikovsky, así como Fuga con Pajarillo del venezolano Aldemaro Romero, fueron las obras ejecutadas por los maestros e integrantes de la Orquesta de Cuerdas del FANM en Santa Fe de Bogotá.
Unas suculentas hamburguesas nos esperaron en los camerinos, antes de salir a enfrentarnos con la baja temperatura de la noche bogotana, que no fue obstáculo para hacer un breve paseo por la famosísima Zona Rosa, como recompensa por un día de satisfacciones y sueños cumplidos.
Cerca de la 1 de la mañana, siendo ya la madrugada del sábado, emprendimos el viaje que nos llevaría a la última ciudad de la gira: viajamos toda la noche y parte de la mañana para llegar a Bucaramanga.
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