Aproximadamente a las once de la mañana del sábado 28 de agosto llegamos a Bucaramanga, capital del departamento de Santander, eminentemente comercial, y donde cerraríamos con broche de oro la gira emprendida once días atrás en Maracaibo.
Con tiempo suficiente para desayunar, almorzar y descansar un poco, nos alojamos en el Hotel Andino, ubicado en pleno centro de la ciudad, rodeado de cientos de tiendas de ropa, y calzados, así como inimaginable cantidad de artículos en manos de vendedores informales.
A las cinco de la tarde nos encontramos en el lobby del hotel para dirigirnos a la sede de la Universidad Industrial de Santander, donde se encuentra enclavado el Auditorio “Luis A. Calvo”, recinto del décimo y último concierto de la gira de la Orquesta de Cuerdas del Festival y Academia del Nuevo Mundo, donde, desde 1984 se celebra anualmente el Festival Internacional de Piano, en el marco del cual se efectuó nuestra presentación.
Tras la prueba acústica, la euforia de finalizar con éxito la travesía se mantuvo hasta mucho después de finalizado el concierto, cuyas palabras de apertura estuvieron a cargo del Dr. Luis Alvaro Mejía Argüello, director cultural de la Universidad Industrial de Santander.
Bucaramanga fue la octava ciudad que escuchó la interpretación de El Cuarteto "La Muerte y la Doncella” en Re menor, D. 810 (Arreglo para Orquesta de Cuerdas de Gustav Mahler) de Schubert y la Serenata para Orquesta de Cuerdas en Do Mayor Op. 48. de Tchaikovsky, así como “Fuga con Pajarillo” de Aldemaro Romero en la clausura de la gira de la undécima edición del Festival y Academia del Nuevo Mundo, tendiendo puentes de paz y fraternidad entre nuestros dos pueblos.
Teniendo la certeza de estar cada vez más cerca de Venezuela, dormimos felices nuestra última noche en el gentil y amable territorio colombiano, no sin antes hacer una larga sesión de fotografías y abrazos en las afueras del auditorio, en la cual el gran protagonista fue el autobús.
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